Pregunta frecuente de preocupados: ¿Qué hacemos los ciudadanos ante inseguridad, pérdida de empleos, recesión económica, percepción de inadecuada conducción política, oposición devaluada e ineficaz?

No esperemos mucho del centro ni de mayoría de “políticos”, más bien desde la periferia y de nosotros mismos. Empecemos por reconocer los conflictos sociales -hoy exacerbados desde el púlpito presidencial- y busquemos resolverlos con respeto a las personas y criterios de justicia, desde lo más próximo a cada uno, en “lo local”: nuestras familias, colaboradores, vecinos, barrio, colonia, asociaciones, nuestra ciudad.

El primer sistema de decisiones públicas es el municipal. Hagámoslo comunidades de afectos, sentimientos y conductas respetuosas y solidarias, espacios de comunicación, sensibilización, autoprotección y autosuficiencia de bienestar social en lo posible; si maltratas (desde casa, salario, peatón) incrementas zonas de riesgo; a quien se cruza en tu camino pidiendo un apoyo no niegues un gesto solidario, puede salvarte la vida (aspecto preventivo).

A la par –en carril de largo aliento-, urge convertir la masa en pueblo: a quienes trates y desconozcan deberes y obligaciones cívicas elementales o responsabilidades con el bien común, hazlos sabedores por tus hechos congruentes. Formar ciudadanos es una misión indispensable y permanente que dejaron de hacer padres, escuelas, partidos e iglesias, y ese déficit de mujeres y hombres conscientes de sus derechos y resueltos a abrir paso al cumplimiento de sus deberes es condición provocadora de gobiernos de masas (oclocracia) deficitarios.
Perspectiva de Alemania: Se cumplieron 100 años de rendirse oficialmente en la Primera Guerra Mundial –junio 1919-. 20 años después inició la segunda conflagración provocada por delirios de grandeza de Hitler. Se levantó por tercera vez y hoy es el motor de Europa.

Tiene 82.6 millones de habitantes, distribuidos en 12,013 municipios, con promedio de 6,844 habitantes por municipio. (En México habitamos 127 millones aprox. en 2,460 municipios -5 veces menos que Alemania-, con promedio de 51,630 habitantes por municipio).

Conocemos sus logros en diversos terrenos. Destacable: sus cimientos municipales en futbol, atletismo, bandas, orquestas, escuelas, seguridad, inclusión, democracia, liderazgos potentes. 31 millones de alemanes realizan tareas honorarias en tiempo libre, dos horas por semana;  28 millones (1 de cada 3) están afiliados a más de 91 mil clubes deportivos. Federación Alemana de Futbol asocia a 25 mil clubes (más de 10 por municipio, promedio). Más de 21 mil fundaciones.
En México hay 2 ciudades perdurablemente seguras: Mérida y Campeche, por su “inteligencia social”, capacidad y necesidad de comunicarse entre vecinos datos y percepciones de riesgo en forma segura y eficaz, y además, esa inteligencia-chisme (sobre delincuentes, guaridas, movimientos) interconectada con autoridades municipales.

El mayor déficit policial en México es municipal y no sabe hacer ciclo de inteligencia la mayoría de los cuerpos. Si aparte de chats insulsos tejemos redes para tomar imágenes-datos relevantes (sospechosos, moto ratones, placas) y transmitirlas a familiares y vecinos, y en su caso, a autoridades locales confiables, empezando por policías municipales que sepan responder a tiempo, encontraremos soluciones desde lo local.

No esperemos mucho de una Guardia Nacional centralizada y vertical. Este 8 de julio, el Consejo Nacional de Seguridad Pública aprobó el “Modelo Nacional de Policía y Justicia Cívica” que analizamos en agosto pasado con Bernardo León su impulsor.

Requiere romper paradigmas que los Fiscales estatales rehúsan aceptar: tanto municipio (con su policía) como sea posible, solo tanto estado (con sus policías) como sea necesario, la subsidiaridad o complementariedad escalonada en seguridad.
A quienes alistan maletas para irse del país comparto que vivimos “Docena trágica” desastrosa de Echeverría-López Portillo (yo estudiaba la carrera  entre 1972-77), una etapa anterior al odiado neoliberalismo, y aprendimos cómo sobrevivir .

Vitalicemos lo local y el valor civil necesario para combatir odios y defender proyectos de benevolencia mínima, empezando por lo local. Ya vendrán tareas en círculos más amplios. Pre-ocupados, no; ocupados.

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