SALAMANCA, Gto.- El sacerdote católico Pedro Gutiérrez Farías regresó al albergue que fundó hace 44 años, la Ciudad del Niño, misma que se prepara para reabrir y recibir nuevamente a niñas y niños.

Gutiérrez Farías dijo contar con una resolución del Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal a su favor “por falta de elementos que acrediten las conductas de las que fue acusado”, en el amparo en revisión 327/2017, lo que fue respaldado por su abogado Jesús Centeno, en una conferencia de prensa la tarde del jueves en la propia sede de la Ciudad del Niño.

Las conductas a las que aludió el abogado son acusaciones de abusos sexuales y maltrato físico y psicológico en contra de menores resguardados en este centro, que ya no contaba con permisos con el del DIF estatal, situaciones que fueron documentadas dentro de un juicio de amparo llevado por la jueza de distrito Karla Macías Lovera, cuando atendió el caso de una menor a la que sus padres lucharon por recuperar.

Según la resolución de la jueza que se hizo pública a mediados de 2017, el sacerdote registró a 134 menores con su apellido paterno y como segundo apellido el de una de las monjas que lo asistía en el albergue.

Pero en realidad, la resolución a la que hizo referencia el cura no es una exoneración, sino que se refiere a que la jueza Karla Macías debió resolver únicamente el tema de la menor en el juicio que atendía. En cambio, los señalamientos en contra del sacerdote tendrían que ser investigados por la autoridad competente, en este caso la Fiscalía general del estado y otras instancias como el DIF y la Procuraduría de protección a niñas, niños y adolescentes.

Sin embargo, el ex gobernador Miguel Márquez siempre se negó a que se investigara al sacerdote, y sólo se le retiró de la Ciudad del Niño, del cual se hizo cargo personal del DIF estatal en precarias condiciones de atención a los menores y adolescentes que allí se encontraban, quienes finalmente fueron reubicados a distintos centros y con sus familiares.

De regreso a la Ciudad del Niño, el sacerdote Gutiérrez Farías afirmó que esto “es un milagro porque la situación estaba terrible, me acusaron injustísimamente”.

“La Ciudad de los niños es una obra de la patria, una obra de dios. ¿Por qué me dediqué a esto? Porque dios me lo dijo, yo no lo hago por dinero”, señaló en la rueda de prensa.

Aseguró que registró a los menores con sus apellidos “porque los gobernadores me dijeron; yo les pedía ayuda a todos los gobernadores y me ayudaron, les decía: ‘¿qué hago con los niños, no tienen papeles. Me decían: déselos usted. Aquí venía el del Registro civil a la casa, a registrarlos”. Gutiérrez negó que hubiera obligado a padres y madres de familia a ceder la tutela de los menores, aunque esto fue también documentado por la jueza Macías Lovera.

El domingo, el sacerdote oficiará una misa en la capilla del inmueble, “y después habrá comida y música y van a bailar hasta que se les hinchen los pies, porque vamos a decirle al Señor muchas gracias, porque era una cosa dificilísima”.

También va avanzando en los permisos y trámites ante las distintas autoridades para volver a operar el centro, como el uso de suelo que otorga el Municipio, Protección civil, Salud, aunque le falta culminar el trámite ante el DIF estatal.

Luego, afirmó que necesitará por lo menos dos millones de pesos para hacer todas las reparaciones que necesitan las instalaciones. “Dejen que me echen dinero, necesito dinero…yo sé que la gente salmantina es de corazón noble y nos va a ayudar”, afirmó.

Además, gracias a la muy cercana relación que tiene con la alcaldesa de Morena Beatriz Hernández, el gobierno municipal le paga 40 mil pesos mensuales a cambio de que los elementos de la Guardia Nacional y la Marina que arribaron a Salamanca se instalaran en el otro albergue que tiene el sacerdote en esta ciudad, que también se quedó vacío.

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