Estuve cerca del crecimiento de Policía Federal (PF) cuando formé parte del equipo ampliado del Presidente Calderón.

Como subprocurador de PGR constaté discrepancias entre Procurador Medina Mora y Secretario García Luna, pero logré recuperar la policía ministerial (AFI) a PGR, luego de que el Presidente nos pidió a secretario y a mí contrastar visiones sobre AFI en vuelo de regreso de Medellín, Colombia.

Después, como secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, asumí un papel acotador a García Luna -en constante tensión con titulares de Gobernación- quien quiso minimizarme, pero no me dejé.

Tuve el apoyo resuelto de Fernando Gómez Mont (alumno mío junto con Calderón) y Francisco Blake. Reconozco el formidable esfuerzo de lograr la Policía Federal que legó con Calderón, a partir de la instrumentación de nuevo modelo de seguridad basado en investigación científica de delitos y en generación de inteligencia para su prevención y combate.

Buscó dejar atrás el modelo reactivo tradicional -que sólo atiende delitos en flagrancia-; logró la nueva ley de la PF que definió su desarrollo institucional y el servicio civil de carrera policial para los integrantes de toda corporación policial; crearon una plataforma tecnológica para articular información y sistemas de seguridad del país.

Promovió en universidades un reclutamiento que privilegió personal técnico y profesional -rompiendo el paradigma de que para ser policía se podría “no haber estudiado”-. Buscaron psicólogos para manejo de crisis en casos de secuestro; economistas-financieros para análisis en lavado de activos; ingenieros para servicios técnicos, comunicación, ciberdelitos; médicos para laboratorios de voz, huellas y ADN.

Multiplicó por 5 número de elementos hasta llegar a 37 mil efectivos a finales de 2012, un tercio con formación universitaria, maestría y especialidades en áreas de seguridad. ¡Por primera vez PF no contó con personal militar activo en su estructura orgánica!

También adquirió equipo de alto nivel técnico, sistemas de comunicación satelitales y de banda ancha, plataformas de interconexión para datos, voz e imagen, entre muchos. Se diseñó el sistema integral de desarrollo policial para garantizar estabilidad laboral e igualdad de oportunidades, elevar profesionalización.

Con Peña Nieto (alumno mediocre) y Osorio Chong el legado institucional fue dilapidado: desapareció la Secretaría de Seguridad –un retroceso de 40 años-, validaron las autodefensas; desmantelaron los sistemas de interconexión de telecomunicaciones; desviaron recursos de PF, corrompieron a algunos mandos; disminuyeron capacidades policiales federales y no impulsaron locales.

Por consecuencia, violencias y delincuencias crecieron al final. De esto, a desaparecer Policía Federal licuándola con soldados y marinos para conformar Guardia Nacional hay tramo de estupidez, provocador de la insólita indignación de agentes de PF recién estallada.

AMLO militariza al país violando la Constitución, improvisando, sin estrategia de seguridad. Y el secretario de seguridad Durazo evidencia ineptitud no resolviendo condiciones laborales de traspaso de estos policías a Guardia Nacional militarizada que arrancó fatal.

¿Imagina usted forzar integración de policías -con promedio licenciatura- para mismas tareas, responsabilidades, circunstancias de soldados o marinos -con promedio de secundaria- con dispares proyectos de vida, profesionalización, disciplina? ¿Y aquellos subordinados a éstos? ¿civiles en cuarteles?

Lealtad al país, es la misma; me consta de quienes dieron incluso su vida. Herencia destructiva de instituciones dejará López; no sabe construir. Sugiero que gobernadores y alcaldes contraten PF confiables, la mayoría lo son. Los cárteles los buscan. Insultos y generalizaciones presidenciales indignan, evidencian necedad e incrementarán violencias. ¡Y ahora la renuncia de Urzúa a Hacienda por decisiones de AMLO sin sustento!

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