
Guanajuato reportó una superficie siniestrada de 7,253.5 hectáreas en mayo de 2025, lo que representa un incremento de 14,703% respecto a las apenas 49 hectáreas afectadas en el mismo mes de 2024. De acuerdo con cifras de la Secretaría de Agricultura federal, esta entidad se convirtió en el segundo estado más afectado del país por la combinación de sequía y lluvias intensas que golpearon al campo mexicano.
Los cultivos más afectados en Guanajuato fueron la calabacita, con 7,087 hectáreas siniestradas, y el brócoli, con 166 hectáreas dañadas. En contraste, en mayo de 2024 la calabacita no registró pérdidas y el brócoli apenas alcanzaba 35 hectáreas afectadas, lo que evidencia el impacto severo de las condiciones climáticas sobre la producción agrícola este año.
A pesar del daño, Guanajuato incrementó su superficie sembrada, alcanzando 565,890.35 hectáreas en 2025, frente a las 420,742.75 hectáreas de 2024, un crecimiento del 34.49%. Esta expansión contrasta con la tendencia nacional, donde la superficie sembrada y cosechada tuvo una ligera caída general.

A nivel nacional, la superficie total siniestrada fue de 24,470.6 hectáreas, de las cuales el 96% se concentra en cinco estados, entre ellos Guanajuato. Tamaulipas lidera la lista con 12,636 hectáreas afectadas, un aumento del 169% respecto a las 4,696.52 del año pasado. El cultivo más golpeado en esa entidad fue el sorgo en grano, con 6,922 hectáreas siniestradas, mientras que el trigo en grano reportó un 64% de pérdidas, al afectar 4,655 de las 7,220 hectáreas sembradas.
La situación llevó a que el 9 de julio, la diputada Olga Juliana Elizondo Guerra, del Partido del Trabajo, presentara un exhorto al gobierno federal para establecer mesas de diálogo urgentes con productores de sorgo, quienes enfrentan falta de rentabilidad, desplome de precios y ausencia de apoyos. La legisladora alertó que Tamaulipas podría ver una caída del 37% en su producción estatal de sorgo, que bajaría a 1.29 millones de toneladas, el nivel más bajo desde al menos 2017.
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Querétaro también mostró un deterioro importante, al pasar de cero a 1,499 hectáreas siniestradas, principalmente en cebada en grano (1,453 hectáreas) y avena forrajera. Este estado duplicó su superficie sembrada, de 36,115.40 hectáreas en 2024 a 66,562.56 hectáreas en 2025, lo que representa un crecimiento notable pese a las condiciones adversas.
En San Luis Potosí, las pérdidas aumentaron de 273 a 1,452.5 hectáreas siniestradas, con afectaciones principales en caña de azúcar (1,000 hectáreas) y avena forrajera (445 hectáreas). En 2024, solo la avena había sufrido daños.
Veracruz reportó 863.1 hectáreas siniestradas este mayo, sin antecedentes de afectaciones en el mismo periodo del año anterior. Los cultivos dañados fueron el cártamo (700 hectáreas) y el maíz en grano (121 hectáreas), lo que lo ubica entre los cinco estados más afectados del país.
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En contraste con este panorama, Michoacán logró reducir drásticamente su superficie siniestrada, pasando de 21,707.5 hectáreas en 2024 a solo 21.5 en 2025, una caída del 99.9%. Oaxaca también pasó de 6,983.5 hectáreas afectadas a cero, y Sinaloa disminuyó de 6,221.91 a solo 3 hectáreas, lo que representa una mejora del 99.95%.
A nivel nacional, la superficie sembrada cayó ligeramente, de 9.35 millones de hectáreas en 2024 a 9.28 millones en 2025, al igual que la superficie cosechada, que pasó de 4.89 millones a 4.78 millones de hectáreas. Pese a ello, algunos estados como Guanajuato y Querétaro mostraron expansión en su capacidad de siembra, lo que refleja una respuesta resiliente ante condiciones difíciles.




