
Víctor, el mono de nieve que sonríe en Silao también celebra las fiestas patrias, ya fue decorado y sigue despidiendo a los visitantes con alegría contagiosa.
Este singular guardián nació en 2019, cuando Anel y su familia enfrentaban días difíciles, acompañando a su hermano Rey David a sus quimioterapias en Guanajuato capital.
El trayecto dolía, pero un día decidieron darle un motivo de alegría al camino. Eligieron una piedra junto a la carretera y la transformaron con imaginación.

Ese día, Rey David se quedó en casa. Al siguiente viaje, su sorpresa fue grande: Víctor ya lucía sombrero, bufanda y hasta un cubrebocas por la pandemia.
El nuevo compañero se volvió parte del recorrido. Con pintura le dieron rostro y colores. Más tarde alguien le robó su capa aterciopelada, pero la sonrisa permaneció.
Con el tiempo, la comunidad lo adoptó. Ahora, cada temporada, Víctor se viste de acuerdo con la ocasión y se convierte en parte de la identidad local.
Este septiembre, el personaje luce motivos patrios en su atuendo. Los colores verde, blanco y rojo resaltan en su figura y contagian entusiasmo a los automovilistas.

Quien circula rumbo a Guanajuato recibe una despedida alegre de este personaje, que se ha vuelto embajador improvisado de Silao, siempre mostrando una sonrisa entrañable.
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Las familias disfrutan detenerse para fotografiarlo. Su historia se comparte entre vecinos y visitantes, que ahora lo reconocen como parte del paisaje urbano y del folclor local.
El mérito recae en Anel, que por buscar alegrar a su hermano, terminó alegrando a cientos. Víctor demuestra que un pequeño gesto puede transformar la vida comunitaria.
Hoy, con sus colores patrios ondeando, Víctor recuerda que en Silao la esperanza, la solidaridad y la sonrisa también son motivos de orgullo.



