
El obispo emérito de Saltillo, Fray Raúl Vera López, alzó la voz contra la construcción del Acueducto Solís-León, advirtiendo que el proyecto representa un riesgo grave para el ecosistema del Lago de Chapala, el abasto agrícola y el derecho humano al agua, además de ser producto —dijo— de una alianza político-empresarial que antepone intereses privados sobre las comunidades rurales.
Mediante un comunicado difundido este 10 de noviembre, el sacerdote originario de Acámbaro, Guanajuato, expresó su “oposición rotunda, firme y permanente” al proyecto hídrico impulsado desde el estado, sumándose a la ola de rechazo religioso que creció tras las declaraciones del Padre Pistolas, quien días antes también criticó la obra.

“El desvío de 120 millones de metros cúbicos de agua al año pondría en riesgo el caudal que alimenta al Lago de Chapala y, con ello, la viabilidad del ecosistema que sostiene a miles de familias”, advirtió Vera López en su mensaje.
El religioso señaló que la tecnificación del riego ha sido priorizada en municipios lejanos como Irapuato, mientras que las comunidades cercanas a la Presa Solís, como Acámbaro, siguen sin acceso equitativo al recurso, pese a que la presa abastece al distrito de riego que sostiene a 24 mil familias campesinas en once municipios.


Vera López sostuvo que “el agua no es mercancía” y exigió frenar la obra, pues considera que favorecerá a industrias y capital extranjero, no a la población local. Además, denunció que las comunidades no han sido consultadas y que el acueducto representa un nuevo intento de despojo, similar a lo ocurrido con la Presa El Zapotillo en Jalisco.
“No puede hablarse de progreso cuando se alimenta la avaricia de unos cuantos. El verdadero desarrollo sólo puede existir con justicia, respeto y verdad”, expresó el obispo, quien hizo un llamado al gobierno a detener el proyecto e instalar mesas de diálogo con participación ciudadana real.
El posicionamiento de Raúl Vera López, ingeniero químico por la UNAM, fraile dominico y nacido en Acámbaro en 1945, se suma a su amplia trayectoria como defensor de derechos humanos, migrantes y comunidades indígenas. Fue obispo de Saltillo de 1999 a 2020, ganador del Premio Rafto 2010 y considerado precursor del Nobel de la Paz.
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Su postura se une a una creciente polarización social en Guanajuato, donde académicos, agricultores y activistas han cuestionado el destino del agua que, según datos de Conagua, hoy asciende a 525 millones de metros cúbicos almacenados en la Presa Solís, volumen que podría verse comprometido si el acueducto avanza.
El debate se intensifica en un momento crítico para el estado, donde la crisis hídrica, el crecimiento industrial y la demanda urbana presionan el futuro del agua y ponen a prueba el equilibrio entre desarrollo y sustentabilidad en Guanajuato.



