
A varios días del ataque armado registrado en un centro de rehabilitación de San Felipe, Guanajuato, la preocupación crece por la desaparición de Tomás Zavala Hernández, joven de 26 años cuyo paradero se desconoce desde la madrugada de los hechos, situación que mantiene en incertidumbre a sus familiares.
El joven, originario de San Luis Potosí, había establecido su residencia en San Felipe desde hace aproximadamente dos años y participaba como voluntario en el anexo “Los Marginados”, sitio al que ingresaron hombres armados que abrieron fuego contra las personas que se encontraban al interior.

De acuerdo con sus familiares, Tomás estaba presente al momento del ataque y desde entonces no han logrado comunicarse con él, por lo que temen que haya sido privado de la libertad en medio de la violencia desatada durante el operativo criminal.
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Hasta el momento, la Fiscalía General del Estado no ha confirmado detenciones ni ha dado a conocer avances sobre el móvil del ataque, señalando que las investigaciones continúan. Como parte de los esfuerzos de localización, se difundieron señas particulares del joven, entre ellas varios tatuajes visibles en el pecho, abdomen y espalda.

El hecho violento dejó un saldo fatal, ya que un hombre murió en el lugar y otro más perdió la vida mientras recibía atención médica; además, seis personas resultaron lesionadas. Posteriormente, se confirmó el fallecimiento de Irineo, menor de edad originario de Dolores Hidalgo, así como de Alejandro Martínez, de 29 años, voluntario del anexo y residente de Rioverde, San Luis Potosí.
Mientras las indagatorias continúan, familiares de Tomás Zavala exigen a las autoridades reforzar las acciones de búsqueda y esclarecimiento, ante el temor de que el joven haya sido una víctima más de la violencia registrada en este centro de rehabilitación.



