
La actriz Ana Luisa Peluffo falleció este 4 de marzo a los 96 años, dejando un legado que transformó el cine mexicano, especialmente por su decisión de enfrentar los prejuicios de una época marcada por estrictas normas morales.
La noticia fue dada a conocer por su sobrina, Elena Ivonne, mediante un mensaje en redes sociales, donde informó que la actriz pasó sus últimos años en tranquilidad, acompañada por su familia y bajo el cuidado cercano de su hijo. También se precisó que los servicios funerarios se realizarán de manera privada, conforme a su voluntad.

Alejada de los reflectores desde hace más de diez años, su última participación en pantalla fue en la serie El Mariachi, tras lo cual decidió establecerse en Morelos para llevar una vida discreta. En una reflexión que hoy cobra relevancia, la actriz expresó en su momento: “Todos tenemos que desaparecer, hay que tomarlo con calma y sin hacer tantos dramas”.
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Nacida en Querétaro en 1929 como Ana Luisa Quintanar, debutó en el cine en 1955 con la película La fuerza del deseo. A partir de entonces construyó una trayectoria constante en la pantalla grande, además de desempeñarse como directora del ballet acuático del Club Deportivo Chapultepec.
Uno de los rasgos que definieron su carrera fue su determinación para asumir papeles que incluían desnudos en una etapa en la que este tipo de escenas generaban fuerte controversia. Con esa postura, abrió camino a nuevas expresiones en la industria y consolidó su imagen como una actriz segura y adelantada a su tiempo. Participó en producciones como Perro callejero y La combi asesina, reafirmando su carácter incluso después de los 50 años.



