El PAN Silao se adelantó… ahora tendrá que convencer

La política nunca espera los tiempos oficiales. Los partidos tampoco. Mientras la legislación marca el calendario electoral, los liderazgos comienzan mucho antes a recorrer el territorio, medir fuerzas y construir estructuras.

Morena lo entendió hace varios años. Acción Nacional simplemente decidió responder con la misma receta, aunque bajo otro nombre.

El programa Personas Defensoras de la Patria, la Familia y la Libertad constituye, en los hechos, el arranque de una competencia interna disfrazada de participación ciudadana.

Ayer Silao ofreció la primera fotografía de ese nuevo capítulo. La alcaldesa Melanie Murillo acudió al Comité Directivo Estatal del PANpara registrarse. No sorprendió su decisión. Sorprendió el momento. También sorprendieron los personajes que decidieron aparecer a su lado.

Porque una fotografía política nunca resulta casual.

Cada persona que aparece junto al aspirante manda un mensaje. Cada ausencia también comunica. Por eso llamó tanto la atención la presencia del desgastado personaje, Jesús Bolaños.

Durante años Bolaños construyó una carrera marcada por los cambios de camiseta, por los reacomodos y por una habilidad que pocos discuten: siempre encuentra espacio cerca del poder. Muchos en Silao lo describen como el comodín de la política local. Cambian los gobiernos. Bolaños permanece. Bolaños está donde hay dinero.

La pregunta entonces resulta inevitable. ¿Ese respaldo fortalece realmente a Melanie? ¿O termina por recordarle al ciudadano esa política tradicional que tanto desgaste provoca? Porque una cosa representa el respaldo interno y otra muy distinta la percepción que conserva el electorado. Melanie podría equivocarse al sumar fósiles políticos que solo le estorban.

Tampoco pasó desapercibida la presencia de Oliva Páramo. Hace apenas unos meses todavía formaba parte del proyecto de Movimiento Ciudadano. Hoy aparece cerca del grupo político que gobierna Silao. Cada quien tiene derecho a construir su futuro político. Sin embargo, cada movimiento también tiene un costo. La política cambia de colores con facilidad. El ciudadano casi nunca olvida.

Las regidoras Alma Delia Peñuelas Laguna y Priscila Anel Torres Rosas también cerraron filas con la presidenta municipal. Lo mismo ocurrió con el secretario del Ayuntamiento y decenas de funcionarios municipales.

Es decir, la estructura mostró disciplina. El grupo exhibió unidad. Nadie puede cuestionar esa capacidad de movilización.

Pero las elecciones no se ganan dentro de un salón.

Las elecciones se ganan afuera, donde la gente no recibe instrucciones de un dirigente, donde el ciudadano compara gobiernos, recuerda decisiones y castiga errores. Ahí comienza el verdadero problema para la presidenta municipal.

Melanie ya no necesita darse a conocer. Esa etapa quedó atrás desde hace mucho tiempo. Hoy enfrenta un desafío completamente distinto: recuperar la confianza de quienes comenzaron a verla con dudas después de la polémica compra de los terrenos para la feria.

Ese episodio cambió la conversación pública.

También modificó la percepción de muchos ciudadanos. La administración nunca consiguió cerrar completamente esa herida política. Legalmente, ya todo está limpio. La memoria quizás no. El tiempo dará la razón.

Por eso la estrategia del PAN también representa un riesgo. Si el partido apuesta nuevamente por un perfil que todavía enfrenta cuestionamientos públicos, la oposición encontrará un blanco permanente durante toda la campaña. Morena seguramente no dejará pasar esa oportunidad. Tampoco los demás partidos.

Un dato que llamó la atención fue la ausencia deLuis Felipe Valdovino. El empresario ganadero no apareció entre los registros. Algunos interpretaron inmediatamente su silencio como una renuncia. La realidad parece distinta. El empresario ha expresado interés por participar en política, aunque todavía analiza cuidadosamente el impacto que esa decisión tendría sobre su actividad empresarial. Valdovino no salió de la competencia. Simplemente decidió observar el tablero antes de mover sus piezas…por el momento.

Quizá por esa misma razón Samantha Smith y Alejandro Navarro mantienen silencio en Guanajuato capital.

Ambos conocen perfectamente el costo del desgaste anticipado. En política también existe el momento correcto para levantar la mano. Adelantarse puede convertirse en el primer error.

Mientras tanto, Melanie decidió asumir todo el peso de la exposición pública. Nadie podrá acusarla de esconderse.

Sin embargo, esa decisión también la convierte desde hoy en el principal objetivo político de sus adversarios. Cada declaración, cada error administrativo y cada decisión municipal tendrán inevitablemente una lectura electoral.

El PAN ya puso a caminar a sus principales figuras. Morena hará exactamente lo mismo. La diferencia consiste en que Acción Nacional decidió colocar sobre el tablero a quien hoy gobierna Silao. Esa apuesta puede convertirse en una fortaleza o en un problema. Todo dependerá de la memoria de los ciudadanos y de las acciones del propio gobierno de Melanie.

Porque al final las estructuras ayudan. Los operadores movilizan. Los partidos organizan. Pero ninguna fotografía deposita votos dentro de una urna.

El ciudadano vota solo.

Y cuando llega ese momento, ya no importan los aplausos de los funcionarios, ni las porras de los militantes, ni las selfies del registro. Importa una sola pregunta: ¿la gente todavía confía en quien gobierna?

Esa respuesta no la dará el PAN.

Tampoco Morena.

La dará Silao.