LA FERIA QUE SE APLAUDIÓ SOLA

En Silao ocurrió algo difícil de explicar: el Comité de la Feria presentó un informe que nadie conoce, pero sus integrantes recibieron felicitaciones públicas.

Ellos mismos revisaron su trabajo, ellos mismos dijeron que todo salió bien y ellos mismos se aplaudieron. La ciudadanía solamente quedó mirando desde afuera.

El comité quedó integrado por las regidoras Priscila Anel Torres Rosas y María Oliva Vargas Páramo, además del ciudadano Javier Pacheco Cano como integrante.

Hasta ahora nadie informó cuánto dinero entró, cuánto gastaron, cuánto quedó disponible ni cuáles empresas recibieron contratos durante la organización de la Feria municipal.

Tampoco conocemos la cantidad de boletos vendidos, los pagos pendientes o las ganancias obtenidas. Sin cifras, resulta imposible saber si realmente hubo buenos resultados.

Pero el Ayuntamiento encontró una solución muy sencilla: no mostrar las cuentas y felicitar a los responsables. Así cualquier feria puede parecer un éxito.

La escena tuvo reconocimiento y poca información. Hubo palabras bonitas para los organizadores, pero ninguna explicación clara para quienes financiaron la fiesta con impuestos.

El informe, según dijeron, existe. Sin embargo, no aparece públicamente. Parece un documento reservado para funcionarios, como si las cuentas municipales fueran asunto familiar.

Tampoco existe evidencia pública de una auditoría interna que revisara ingresos, gastos o contratos. Ni siquiera mostraron algún esfuerzo serio para transparentar cuentas municipales.

No se trata de acusar sin pruebas. Se trata de pedir pruebas para confirmar que el dinero tuvo manejo correcto y que todo salió bien.

Cuando un gobierno evita mostrar información, aumentan las dudas. Cuando se felicita por resultados desconocidos, convierte la rendición de cuentas en una ceremonia privada.

La Feria pertenece a Silao y funciona con recursos públicos. Por eso, sus resultados deben conocerse mediante cifras, documentos y respuestas claras, no con aplausos.

Algo parecido ocurrió con los ajustes presupuestales. Los regidores discutieron, negociaron y votaron, pero la población nunca recibió un resumen sencillo sobre los cambios.

Por cierto, el regidor panista Alejandro Peña Gallo dijo que todo quedó transparente. En el tema de presupuesto. Posiblemente él recibió información suficiente. El problema es que Silao todavía desconoce aquello que logró convencerlo.

La transparencia no consiste en explicar documentos solamente a los regidores. Significa publicarlos para que cualquier persona pueda conocer cómo utiliza el gobierno el dinero. Pero ni el regidor ni la administración han entendido eso.

Movimiento Ciudadano también entregó su voto de confianza. Francisco Chagoya y Elizabeth Monreal respaldaron el segundo informe después de participar en reuniones de trabajo.

Ellos aseguraron que no encontraron nada extraño. Qué bueno. Ahora solamente falta que compartan los datos revisados para que los ciudadanos puedan quedarse tranquilos.

Morena mantuvo su rechazo mediante César Arreguín, Marcela Caballero y Gregorio Pérez. Eran cuatro regidores, ahora quedan tres y enfrentan aislamiento dentro del Ayuntamiento.

Los acuerdos son necesarios para gobernar. El problema comienza cuando solamente quienes negocian conocen sus razones, mientras los ciudadanos deben aceptar decisiones sin explicación.

Un gobierno no puede pedir confianza ciega. Debe mostrar cifras, contratos y resultados. Si todo salió correctamente, publicar las cuentas tendría que resultar sencillo.

Bendito septiembre, mes de la patria: el Ayuntamiento celebra, el comité se felicita, los regidores negocian y Silao continúa esperando las cuentas de su Feria.