Guerra guinda en Silao: las tribus se despedazan por un hueso

En Morena Silao no hay corrientes: hay archipiélago político. Cada isla tiene candidato, padrino, encuesta, grupo de WhatsApp y boleto imaginario propio para el 2027.

Ricardo García Oseguera conserva su parcela política, aunque su experimento con el diputado chapulín, mejor conocido como Salvador Tovar, ya produjo otro divorcio guinda bastante anticipado.

Chava Tovar llegó desde el PAN con la velocidad del un saltamontes profesional: cambió de camiseta, sonrió para la foto y ahora quiere candidatura municipal.

El problema resulta bastante sencillo: algunos morenistas aceptan conversos, pero no quieren entregarles la casa, las llaves, la cocina y además la candidatura.

Según versiones internas, don Ricardo dijo que desde la dirigencia han soltado una consigna incómoda: Silao deberá llevar alguien verdaderamente morenista, con raíces claras de izquierda… y en morena has las de derecha que de izquierda.

Entonces, si esa regla vale, varios recién llegados podrían empezar a recoger sus maletas, porque ponerse chaleco guinda no borra décadas completas de panismo.

Ahí también aparece Carlos García Villaseñor, exalcalde, expanista y aspirante persistente, aunque su expediente político carga muchas más piedras que cualquier mochila electoral razonable.

Un juez mantiene vigente su vinculación por presunto hostigamiento sexual, asunto que todavía sigue abierto y reduce cualquier discurso sobre renovación moral guinda local.

Carlos anda impulsando dos perfiles cercanos como su ex sindica, Cecilia Rodríguez y el ex de sapas, Mario López Remus.

Carlos anda presumiendo que su amigo Néstor Núñez, es una pieza federal cercana dentro de infraestructura nacional que le prometió ayudar a su gente. Lo malo es que Carlos aún no se da cuenta que no tiene gente.

Porque una cosa es presumir amistad federal y otra conseguir candidatura municipal. En Morena abundan padrinos autoproclamados; pero faltan certificados que acrediten semejantes poderes extraordinarios.

Con esos pinches padrinos políticos, cualquiera vende candidatura antes de tiempo; el problema aparece cuando llega la encuesta y nadie reconoce ni a chapulines, ni a dueños de parques industriales. Conocen sus mañas y solo eso.

El que anda juntándose con medio morena es el diputado silaoense, Ernesto Millán Soberanes, jugador de otra partida.

Millán juró ante la virgen del Socorro que tiene estructura propia, contactos estatales y hasta vinculación directa con Alma Alcaraz, Mauricio Hernández y Pedro Ortega.

El regidor César Arreguín representa otro polo, menos perfumado de cúpula, pero bastante más metido en cabildo, las confrontaciones locales y el trabajo directo con bases morenistas silaoenses.

Entre Millán, Arreguín, Oseguera, Tovar y García ya existe suficiente material para una serie. Y todavía faltan actores que esperan invitación al reparto estelar.

Todos aseguran tener pueblo, estructura, encuestas, bendición estatal o teléfono nacional. Curiosamente, ninguno acepta que quizá solamente tenga entusiasmo y tres amigos muy convencidos.

La candidatura todavía no existe, pero los aspirantes ya la hipotecaron, prometieron puestos, repartieron influencias y hasta escogieron quién tomará protesta desde ahora mismo.

Todos venden pan caliente; nadie reconoce el frío. Pero tanta hornilla encendida puede quemar la candidatura electoral antes de que Morena saque su charola.