
Una crecida repentina del río Guadalupe provocó una tragedia la madrugada del viernes en el condado de Kerr, en la región montañosa de Texas. El desastre natural, causado por intensas lluvias, ha dejado un saldo de al menos 52 personas fallecidas, incluidos niños, y más de 20 niñas desaparecidas tras arrasar un campamento cristiano de verano.
Entre los relatos que han emergido de esta tragedia, destaca el de dos jóvenes mexicanas: Silvana Garza Valdez y María Paula Zárate, ambas de 19 años, quienes lograron poner a salvo a 20 niñas bajo su cuidado durante las horas más críticas de la emergencia.

María Paula relató que la tormenta comenzó alrededor de la 1 de la madrugada, y que la lluvia intensa les impidió dormir. Permanecieron refugiadas todo el día en las cabañas, esperando información. Por su parte, Silvana compartió que a las 3 de la mañana se fue la electricidad, lo que dejó sin ventilación al campamento y sumió el lugar en la oscuridad total.
Pese a la incertidumbre, ambas jóvenes decidieron actuar. Con valentía, trasladaron a las niñas a cabañas más seguras, alejadas del nivel del agua. Les escribieron sus nombres en los brazos y colocaron gafetes de identificación como medida de seguridad, manteniéndose a su lado durante toda la noche y la mañana siguiente.
“El sonido de los truenos hacía temblar los vidrios, y los rayos iluminaban todo como en una película. Nunca había visto algo así”, declaró Silvana. Ya por la mañana, se les notificó que habría comida, aunque aún no había electricidad. Durante ese tiempo, ambas jóvenes mantuvieron entretenidas a las menores para evitar que entraran en pánico.

Más tarde, se les informó en privado que el campamento Guadalupe había sido declarado pérdida total. Las sobrevivientes fueron llevadas a un segundo campamento, donde les anunciaron que iniciarían las evacuaciones, aunque estas no comenzaron sino hasta después de las 6 de la tarde.
Antes de evacuar, las jóvenes volvieron a escribir los nombres de las niñas en su piel, como medida de último recurso. Aunque la tensión era alta, lograron mantener la calma del grupo, a pesar de que ya se observaban restos de muebles y estructuras flotando en el agua.
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Durante la cena, se les confirmó la evacuación. Las niñas expresaron alegría, aunque muchas rompieron en llanto al no estar con sus padres. “Es una situación horrible, algo muy feo”, dijo María Paula.
Posteriormente, se informó que 25 niñas seguían desaparecidas, aunque dos de ellas fueron localizadas con vida en un campamento cercano. “Gracias a Dios estábamos bien, y se pudo rescatar a la mayoría. Obviamente íbamos a rezar por las desaparecidas”, comentó Silvana.
“Yo pensé que estaba en un sueño. No creí que fuera real hasta que salimos en los camiones de la Armada”, concluyó María Paula, con la voz quebrada.




