
América Latina se ha posicionado como la región con los mayores desafíos estructurales de movilidad urbana a nivel global, especialmente por el congestionamiento vial, según el último TomTom Traffic Index 2025, que analizó datos de 500 ciudades en 62 países.
El informe destaca que las ciudades latinoamericanas dominan los primeros lugares en indicadores como tiempos de traslado, horas perdidas y velocidad promedio de tránsito, reflejando una crisis de movilidad que afecta la calidad de vida y la productividad.

El caso más crítico es el de la Ciudad de México (CDMX), que ocupa el primer lugar mundial como la ciudad más congestionada del planeta, con niveles de saturación del 52 %, un promedio de 32 minutos por cada 10 kilómetros recorridos y 152 horas anuales perdidas en el tráfico por persona.
En el ranking también figuran otras ciudades de la región. Por ejemplo, Barranquilla, en Colombia, encabeza la lista en cuanto a lentitud, con un tiempo de 36 minutos por cada 10 kilómetros, mientras que Lima, capital de Perú, registra el mayor tiempo perdido al volante, con 155 horas al año por habitante.
Además, otras ciudades mexicanas como Guadalajara, Puebla, León, Tijuana y Ecatepec se encuentran entre las más congestionadas del continente, lo que evidencia un problema sistémico que va más allá de las grandes capitales.

Frente a este escenario, especialistas y autoridades se dieron cita en la Ciudad de México en un foro convocado por Intertraffic Américas, plataforma dedicada a impulsar tecnología e innovación en movilidad, donde se abordaron propuestas para avanzar hacia una movilidad urbana inteligente y sostenible.
Durante el evento, José Azcarate Beltrán, presidente de la AMIT e integrante de ITS México, subrayó que la crisis de tráfico requiere una intervención integral que combine planeación urbana, inversión tecnológica y políticas públicas bien articuladas.
El especialista también señaló que uno de los mayores obstáculos es la falta de profesionalización en el servicio de transporte de personas y mercancías, así como la baja inversión en infraestructura tecnológica, debido a la percepción errónea de que estas soluciones son “juguetes caros para países ricos”.
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“El mayor costo que puede pagar una sociedad ante las tecnologías de movilidad es el de no implementarlas”, advirtió Azcarate, en referencia al rezago en innovación que enfrentan muchas ciudades latinoamericanas.
Por su parte, Montserrat Azcárate Sosa, experta en urbanismo y miembro del Consejo de Intertraffic Américas, hizo un llamado a “pasar del papel a la acción”, insistiendo en la necesidad de integrar la planificación urbana con la realidad del espacio público y los nuevos modelos de micromovilidad.
“Se requieren con urgencia soluciones integrales que combinen tecnología, urbanismo y gobernanza inteligente, no solo para la CDMX, sino para todas las ciudades de América Latina que enfrentan esta creciente problemática de movilidad urbana”, concluyó.




