
En el marco del Día Mundial de la Población, celebrado cada 11 de julio, el mundo se enfrenta a un panorama demográfico cada vez más complejo. De acuerdo con el informe Estado de la Población Mundial 2025, publicado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la población mundial está cambiando rápidamente: las tasas de natalidad caen, el número de adultos mayores crece, y en muchos países el crecimiento poblacional ya se ha detenido.
Este giro marca una nueva etapa tras la explosión demográfica del siglo XX, cuando los nacimientos superaban los 120 millones por año. Hoy, una de cada cuatro personas vive en un país cuya población ya dejó de crecer, y las proyecciones indican que en las próximas décadas el número total de habitantes en el planeta llegará a un punto máximo antes de comenzar a descender.
El estudio, realizado junto con la firma de demoscopía YouGov, incluyó a más de 14,000 personas en 14 países (que representan el 37% de la población mundial) y revela una constante global: muchas personas no pueden tener los hijos que desean. Ya sea por razones económicas, sociales, de salud o falta de acceso a anticonceptivos, millones ven truncadas sus metas reproductivas.

El 32% de los encuestados ha enfrentado al menos un embarazo no planeado, y un 23% quiso tener hijos en algún momento, pero no lo logró. De estos últimos, más del 40% ha renunciado definitivamente a esa posibilidad.
En México, por ejemplo, el 35% de quienes tienen menos hijos de los que desean señala como causa la falta de recursos económicos. También destacan razones como problemas de fertilidad, salud frágil, conflictos políticos o sociales, y ausencia de una pareja estable.
A pesar de que muchas políticas públicas han buscado frenar o fomentar la natalidad, el informe advierte que el verdadero problema no es cuántos hijos tiene la gente, sino que no puede decidirlo libremente. Las normas sociales, la inseguridad económica y las políticas que penalizan ciertos estilos de vida familiares impiden que las personas ejerzan su autonomía reproductiva.
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Los autores del informe hacen un llamado a cambiar el enfoque. “La libertad reproductiva debe estar en el centro de la agenda”, concluye el estudio. Invertir en igualdad de género, estabilidad económica, salud y educación no sólo mejora vidas, sino que permite a las personas decidir sobre su futuro.
Las cifras también muestran que el modelo ideal sigue siendo tener dos hijos, aunque muchos no alcanzan esa meta. Entre quienes ya pasaron su etapa reproductiva, el 31% tuvo menos hijos de los que deseaba. En contraste, un 12% terminó teniendo más.
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En paralelo, las proyecciones globales siguen apuntando hacia un crecimiento, aunque a un ritmo más lento: se espera que el mundo llegue a 8,500 millones de habitantes en 2030, 9,700 millones en 2050 y 10,900 millones en 2100.
Pero detrás de estos grandes números, la realidad es más íntima: una crisis silenciosa está en marcha, no por exceso o escasez de nacimientos, sino por la falta de condiciones que garanticen a cada persona el derecho a decidir cuándo, cómo y cuántos hijos tener.



