Mexicana gemela siamesa se casa en Estados Unidos y desafía prejuicios sobre el amor

Las hermanas Carmen y Lupita Andrade se han ganado el cariño del público por mostrar con franqueza y humor su vida cotidiana siendo gemelas siamesas, una condición poco común que ha despertado tanto interés como admiración. En redes sociales acumulan cientos de miles de seguidores: más de 255 mil en YouTube, y en Instagram, Carmen suma 83 mil, mientras que Lupita supera los 153 mil.

Ambas nacieron unidas por el torso, comparten pelvis y varios órganos internos, y aunque popularmente se les llama siamesas, el término correcto es gemelas parápagos. A lo largo de los años han desmitificado su condición mostrando cómo estudian, trabajan, se visten, cocinan y conviven, pero esta vez sorprendieron a sus seguidores con un anuncio especial.

En su más reciente video titulado “Actualización atrasada”, compartido en su canal de YouTube, Carmen reveló que se casó en una ceremonia íntima celebrada en noviembre de 2024. La confesión fue directa y sin rodeos: “Probablemente deba mencionar que me casé”, dijo ella, a lo que Lupita respondió entre risas: “yo no”.

El afortunado es Daniel McCormac, quien fue pareja de Carmen durante cinco años antes de dar el siguiente paso. En el video mostraron varias fotos del evento: ambas hermanas vestidas con un elegante vestido verde y Daniel con un moño haciendo juego. La celebración fue pequeña, con solo familiares y amigos cercanos, en un ambiente privado que, según contaron, fue justo como lo deseaban.

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Aunque comparten el cuerpo, cada una mantiene su propia autonomía en decisiones importantes. Carmen se encargó de aclarar posibles malentendidos, señalando a su esposo y a ella misma: “nosotros nos casamos”, y luego bromeó al señalar a los tres juntos: “¡nosotros no nos casamos!”. Lupita, por su parte, reafirmó con naturalidad que no tiene intención de casarse: “yo no quiero casarme, porque… no quiero”.

La boda se celebró en Estados Unidos, donde ambas viven desde que emigraron desde México en 2002. Aunque Carmen no usó el clásico vestido blanco de novia, dijo que eligió uno con el que se sintió más auténtica. “Me encantó mi vestido, porque me sentí como yo”, comentó.

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