Familia exige justicia tras atropello en Jaral del Progreso; joven queda en estado vegetativo

El 20 de julio, a las 5:30 de la mañana, la vida de una familia cambió para siempre. Un joven se dirigía a su trabajo en motocicleta, acompañado por su hermano, cuando una camioneta los arrolló brutalmente en calles de Jaral del Progreso, Guanajuato. El conductor huyó sin brindar ayuda. Nadie se hizo responsable.

El impacto fue devastador. Su padre, Eduardo Pizano Vallejo, recibió la noticia y corrió al lugar. Pidieron una ambulancia, pero nunca llegó. Desesperado, Eduardo trasladó a su hijo en su propio vehículo al Hospital Comunitario de Jaral del Progreso.

Ahí, los médicos lo indujeron a coma para intubarlo. El joven presentaba lesiones graves en la cabeza, no podía respirar por sí solo y no lograba orinar. Le dijeron que necesitaba tomografía urgente y atención especializada de un urólogo, pero el hospital no contaba con ese equipo. Tenía que ser trasladado a Celaya.

Eduardo lo llevó al IMSS, donde su hijo tenía derecho como exestudiante de bachillerato. Sin embargo, en el hospital del IMSS, el director, de apellido Otero, se negó a recibirlo. Le cerró la puerta, aun sabiendo que el joven necesitaba cirugía inmediata. La doctora que lo estabilizó había advertido: no podía esperar.

Ante la negativa, Eduardo lo llevó a un sanatorio particular en Celaya. Ahí lo operaron y lo estabilizaron. Le salvaron la vida, pero no del todo. Hoy, su hijo permanece en estado vegetativo, depende de una sonda para alimentarse y requiere cambios de pañal constantes. Su familia debe brindarle cuidados las 24 horas.

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Los gastos médicos superan ya los 500 mil pesos. Eduardo lo ha dado todo por su hijo, pero no ha estado solo. Amigos, familiares y conocidos se han unido a esta causa. Han organizado rifas, boteado en las calles y buscado apoyo en redes sociales. Cada moneda ayuda, pero los gastos siguen creciendo.

La situación es crítica, tanto en lo emocional como en lo económico. Eduardo no solo pide apoyo financiero para seguir manteniendo vivo a su hijo, también exige justicia. Quiere que se sancione al director del IMSS que se negó a atender a un joven grave por un trámite burocrático.

Mi hijo no merecía esto. Y mucho menos que el sistema de salud lo abandonara cuando más nos necesitábamos. Hoy vive, pero necesita de todos”, expresa Eduardo con el corazón en la mano.

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