Jóvenes de grupos apostólicos enfrentan riesgo de reclutamiento criminal en Guanajuato

  • De Redaccion
  • 17 de septiembre de 2025
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Los jóvenes de grupos apostólicos en Guanajuato enfrentan un creciente riesgo de reclutamiento forzado por parte de grupos criminales, situación que ha obligado a la Iglesia a modificar los horarios de reuniones y actividades parroquiales, especialmente aquellas que se realizaban durante la tarde o noche, según denunció el obispo de Irapuato, Enrique Díaz Díaz.

Esta problemática se ha intensificado particularmente en municipios como Jaral del Progreso, Cortázar, Valle de Santiago y Pénjamo, que forman parte de la diócesis de Irapuato. Sin embargo, el riesgo de violencia e inseguridad también se ha extendido a localidades vecinas, afectando el desarrollo normal de las actividades religiosas.

El vocero de la arquidiócesis de León, Marcos Cortés Muñiz, coincidió en que también han tenido que ajustar horarios en parroquias ubicadas en zonas de alta peligrosidad, donde la presencia del crimen organizado ha sido más notoria en los últimos días.

Durante declaraciones recientes, el vocero explicó que “hay días más peligrosos para ciertas regiones, como recientemente lo fue Jaral del Progreso o Valle de Santiago. Otros días la situación empeora en lugares como Pénjamo. Aun así, seguimos adelante con la labor evangelizadora y adaptándonos a lo que vivimos”.

Las situaciones de violencia no sólo limitan la participación de los jóvenes en la vida parroquial, sino que impactan directamente en la pastoral juvenil y de adolescentes, afectando los espacios seguros de formación y acompañamiento espiritual.

En visitas pastorales recientes, el obispo Enrique Díaz escuchó testimonios de jóvenes que aseguran haber perdido amistades o haberse visto forzados a dejar de asistir a reuniones debido a la inseguridad. “Desgraciadamente, la violencia interfiere directamente con la pastoral juvenil”, afirmó.

El obispo también reconoció que mientras hay autoridades que atienden el problema, en otros casos se trata de municipios donde incluso las propias autoridades están sometidas o sobrepasadas por la situación.

La Iglesia manifiesta su preocupación por los jóvenes, especialmente aquellos que son blanco del crimen organizado mediante promesas de dinero, poder, armas, vehículos y otros incentivos que los alejan de la vida comunitaria.

Aunque se han implementado medidas internas, el obispo aseguró que no son suficientes, y pidió a las autoridades trabajar en unidad para combatir este fenómeno que pone en riesgo a toda una generación.