
La marcha de la Generación Z reunió a jóvenes y adultos para exigir justicia ante el crimen del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo y gritar: fuera morena!!!
Los asistentes también reclamaron la revocación de mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum y gritaron consignas para demandar un alto a la inseguridad.
En el Ángel de la Independencia inició una movilización intensa donde grupos distintos avanzaron hacia el Zócalo para expresar inconformidades acumuladas durante meses complejos.
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Los participantes corearon “¡Fuera Morena!” mientras exigieron respuestas claras y denunciaron decisiones gubernamentales que afectan directamente el futuro nacional.

La intensidad creció cuando algunos grupos comenzaron a confrontar a otras personas, lo que generó tensión alrededor de calles principales próximas al Zócalo capitalino.
Organizadores afirmaron que la convocatoria surgió desde redes sociales donde miles compartieron mensajes que impulsaron asistencia masiva sin estructuras tradicionales ni liderazgos identificables claros.
El gobierno colocó vallas metálicas en torno al Zócalo y Palacio Nacional porque buscó prevenir incidentes mayores ante rumores crecientes sobre posibles actos violentos.
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Los asistentes vistieron prendas blancas, portaron símbolos diversos y mostraron banderas que expresaron identidad colectiva fortalecida por comunidades digitales interesadas en cambios públicos.

Analistas señalaron que el movimiento generó polarización importante porque sectores políticos acusaron injerencias externas mientras otros defendieron espontaneidad total dentro de la convocatoria juvenil.
La presidenta Claudia Sheinbaum declaró que diversas campañas digitales impulsaron mensajes pagados, lo que encendió debate público sobre financiamiento vinculado con adversarios políticos nacionales.
A pesar del clima tenso, muchos ciudadanos expresaron esperanza porque consideran que esta protesta podría abrir espacios para diálogos capaces de modificar decisiones gubernamentales.
Las exigencias centrales se enfocaron en justicia, participación y cambios institucionales que permitan construir entornos seguros donde las comunidades recuperen confianza por hechos violentos.



