Sacerdotes de comunidades rurales modifican actividades pastorales por violencia

Los sacerdotes de diversas comunidades rurales en Irapuato modifican sus actividades pastorales por la creciente violencia que impacta la vida cotidiana y las prácticas religiosas.

El obispo Enrique Díaz Díaz informó que la inseguridad afecta principalmente a Irapuato, Salamanca, Jaral del Progreso, Abasolo, Valle de Santiago, Pueblo Nuevo, Huanímaro, Cuerámaro y Pénjamo.

Los sacerdotes reportaron que ahora fijan las seis de la tarde como límite para reunir fieles, porque las noches generan riesgos constantes en distintos poblados vulnerables.

También te puede interesar: Culpa Claudia a Zamarripa de inseguridad en Guanajuato

Anteriormente, los grupos parroquiales realizaban encuentros nocturnos para facilitar la asistencia de trabajadores, pero muchas familias prefieren resguardarse y evitar desplazamientos peligrosos.

El obispo señaló que la Iglesia mantiene comunicación permanente con las comunidades, porque la población describe amenazas, extorsiones y agresiones que modifican dinámicas sociales profundamente arraigadas.

Durante la Asamblea Diocesana, los sacerdotes expresaron preocupación por el avance del crimen organizado y solicitaron acompañamiento institucional para enfrentar situaciones que afectan su labor pastoral.

El obispo pidió atención urgente de autoridades estatales y municipales, porque la violencia provoca miedo, desconfianza y rupturas comunitarias que deterioran la convivencia en zonas rurales.

También puedes seguirnos a través de TikTok

Las parroquias ajustaron programas formativos, horarios de catequesis y celebraciones locales, porque muchas familias abandonaron actividades religiosas habituales por temor a episodios violentos inesperados.

El obispo Díaz afirmó que los habitantes necesitan presencia oficial efectiva que recupere la tranquilidad, porque las comunidades desean participar plenamente en actividades sociales y espirituales.

Los sacerdotes continúan acompañando a las familias con mensajes de esperanza y solidaridad, porque consideran esencial fortalecer vínculos comunitarios frente a un contexto que exige renovación colectiva.

La Diócesis de Irapuato reiteró su compromiso con la población y solicitó condiciones dignas que permitan desarrollar actividades pastorales sin riesgos que limiten la vida religiosa.