
Un grave acto de crueldad animal ocurrido la noche del 1 de enero en el Callejón del Tigre, colonia Allende, ha generado indignación entre vecinos y organizaciones defensoras de los derechos de los animales, luego de que un perro perdiera la vida tras ser víctima de un ataque con pirotecnia.
De acuerdo con testimonios recabados en la zona, menores de edad habrían introducido un artefacto pirotécnico en el hocico de un perro que deambulaba por el lugar. El artefacto explotó, provocándole la muerte de manera inmediata.
Este hecho, señalaron especialistas y autoridades, no puede ser considerado una broma ni una travesura, ya que encuadra como maltrato y crueldad animal, conductas tipificadas y sancionadas por la Ley de Protección Animal del Estado de Guanajuato, además de otros ordenamientos legales aplicables. Aunque los presuntos responsables sean menores, la ley contempla también la responsabilidad de quienes ejercen la patria potestad.
Autoridades municipales subrayaron que el uso de pirotecnia representa riesgos no solo para las personas, sino también para animales indefensos, fauna urbana, personas con discapacidad y adultos mayores, al generar lesiones, sufrimiento y, en casos extremos, la muerte. Permitir que menores manipulen este tipo de artefactos constituye un acto de negligencia.
El Gobierno Municipal de San Miguel de Allende condenó de manera enérgica los hechos y expresó su rechazo absoluto a cualquier forma de violencia contra los animales.

A través de un comunicado, informó que, aunque no es la autoridad competente directa, el Municipio, por medio de la Dirección Jurídica y la Dirección de Medio Ambiente y Sustentabilidad, interpondrá una denuncia por maltrato animal contra quien resulte responsable, además de dar seguimiento puntual al caso.
Asimismo, se hizo un llamado a padres, madres y tutores para que supervisen a sus hijos, fomenten valores de respeto a la vida y eviten normalizar conductas violentas.
Autoridades advirtieron que tolerar o permitir el daño a animales puede ser un indicador de alarma social, ya que este tipo de comportamientos puede escalar hacia conductas antisociales y delitos de mayor gravedad.
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