
Como uno de los destinos culturales más emblemáticos de México, San Miguel de Allende celebró su tradicional Carnaval, una festividad que reafirma la identidad histórica del municipio y el valor de sus tradiciones como parte esencial de su atractivo turístico y comunitario.

La celebración, vinculada al calendario religioso previo a la Cuaresma y con raíces en el periodo virreinal, se realizó del 14 al 17 de febrero, concentrando la mayor actividad en el Jardín Principal y el centro histórico. Durante estos días, habitantes y visitantes participaron en jornadas marcadas por la convivencia, el colorido y la expresión artesanal.
El elemento más representativo del Carnaval sanmiguelense son los tradicionales cascarones, elaborados de forma artesanal y rellenos de papelillo de colores. Más allá de su carácter festivo, esta práctica impulsa la economía local y fortalece el sentido de pertenencia entre la comunidad.


El director de Cultura y Tradiciones, Acacio Martínez, destacó que el espíritu de la festividad radica en la convivencia en el Jardín Principal y recordó que, en su origen, romper un cascarón implicaba pedir permiso y realizar el gesto como muestra de respeto y amistad, tradición que ha evolucionado sin perder su esencia.
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El Gobierno Municipal, encabezado por Mauricio Trejo, ha impulsado políticas de preservación cultural que buscan mantener vivas estas expresiones, consolidándolas como espacios de convivencia ordenada y como un atractivo que invita a turistas nacionales e internacionales a conocer la riqueza cultural del municipio.
Aunque de duración breve, el Carnaval concentra una intensa actividad cultural que proyecta a San Miguel de Allende como un destino donde historia, tradición y comunidad convergen, fortaleciendo su posicionamiento dentro del estado de Guanajuato y a nivel internacional como ciudad Patrimonio Mundial.



