
El asesinato de la activista Rubí Patricia en Mazatlán ocurrió en un momento de alta tensión política: durante la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum al estado. Para colectivos de búsqueda, el crimen no solo representa una tragedia, sino un mensaje directo contra las autoridades responsables de la seguridad y la localización de personas desaparecidas.
Integrantes del colectivo “Sabuesos Guerreras” señalaron que el homicidio marca un punto de quiebre en la lucha de las madres buscadoras, al tratarse de un ataque contra una mujer que dedicaba su vida a la localización de personas desaparecidas. En un posicionamiento público, calificaron el hecho como un desafío abierto al Estado, cometido mientras se encontraban en la entidad autoridades federales vinculadas a tareas de seguridad y búsqueda.
Rubí Patricia formaba parte del colectivo “Corazones Unidos por una Misma Causa”. Su cuerpo fue localizado en el interior de un domicilio del fraccionamiento Infonavit Jabalíes, sobre la avenida Santa Rosa, en Mazatlán.
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De acuerdo con los primeros reportes de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa, la víctima presentaba heridas en el cuello, presuntamente provocadas con un objeto punzocortante. Peritos acudieron al sitio para realizar las diligencias correspondientes y abrir la carpeta de investigación.
El crimen ha generado indignación entre colectivos de búsqueda en Sinaloa y otras entidades, que exigen garantías de protección para quienes realizan labores de localización en campo. Para las madres buscadoras, el asesinato de una de las suyas evidencia la vulnerabilidad en la que operan y la urgencia de reforzar las medidas de seguridad.



