Un año sin justicia: el expediente de Kristian Zavala y la comodidad de la impunidad

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El 2 de marzo de 2026 se cumplió el primer aniversario del asesinato del reportero Kristian Zavala en Silao, crimen que aún permanece sin justicia.

Kristian Zavala, director del portal El Silaoense MX, murió la madrugada del 2 de marzo de 2025 en un ataque armado que conmocionó al gremio.

A un año del asesinato, lo que duele no es solo la ausencia del compañero. Indigna la lentitud institucional que ha rodeado la investigación.

La Fiscalía General del Estado anunció días después del crimen que existían líneas sólidas de investigación. Prometió resultados, avances y aplicación del protocolo.

Con el paso de los meses, aquella promesa se volvió frase recurrente. Líneas sólidas se repite, pero nadie conoce responsables, detenidos ni avances verificables.

Ese lenguaje institucional crea apariencia de trabajo. Sin embargo, también impide evaluar resultados reales y mantiene el expediente en una zona cómoda de opacidad.

La organización internacional Article 19 pidió desde el inicio una investigación diligente bajo el protocolo de delitos contra la libertad de expresión.

El organismo recordó que el Estado tiene obligación de prevenir, investigar y sancionar agresiones contra periodistas, además de garantizar reparación y protección a víctimas.

También advirtió que el paso del tiempo sin resultados fortalece la impunidad y envía un mensaje peligroso para quienes ejercen el periodismo.

Ese mensaje hoy pesa en Guanajuato. El asesinato de Kristian Zavala sigue sin castigo y el expediente permanece lejos de ofrecer verdad y justicia.

Kristian dejó un video donde planteaba la sospecha en caso de que le sucediera algo. Ni eso ha investigado la fiscalía. Ni siquiera lo descarta ni lo confirma.

Más de cien periodistas del estado pidieron recientemente a la Fiscalía informar avances reales en casos de violencia contra la prensa.

El reclamo resulta legítimo. La información pública sobre investigaciones contra agresiones a periodistas sigue limitada y muchas carpetas permanecen en completo silencio.

La crítica inevitable apunta hacia la Fiscalía. Cuando un crimen contra un periodista permanece impune, la institución encargada de investigar queda bajo cuestionamiento.

El fiscal tiene la responsabilidad de explicar avances concretos, no repetir promesas. La transparencia mínima resulta indispensable para reconstruir confianza entre autoridades y sociedad.

El Consejo estatal de protección a periodistas también debe mantener el caso presente. La memoria del gremio no puede depender solo del paso del tiempo.

Recordar a Kristian Zavala no significa únicamente rendir homenaje. Significa exigir justicia y evitar que la violencia contra periodistas se normalice en Guanajuato.

Un año después del crimen, la pregunta sigue abierta y dolorosa: ¿por qué no hay responsables ante la justicia?

La memoria del periodismo exige respuestas. Porque cuando matar a un reportero no tiene consecuencias, el silencio institucional se convierte también en forma de impunidad.