
La Cámara de Diputados aprobó en lo general el llamado “plan B” impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum, una reforma constitucional que busca reducir el gasto en congresos estatales, ayuntamientos y organismos electorales.
Con 377 votos a favor y 102 en contra, la mayoría integrada por Morena, PT, PVEM y Movimiento Ciudadano avaló la iniciativa sin modificaciones, tras una sesión marcada por confrontaciones entre legisladores oficialistas y de oposición.
La reforma contempla limitar el presupuesto de los congresos locales, reducir el número de regidores en los municipios y establecer que consejeros y magistrados electorales no ganen más que la presidenta de la República.
Desde la mayoría, legisladores defendieron la propuesta al señalar que busca consolidar la austeridad en el ejercicio del poder y eliminar privilegios en el uso de recursos públicos.
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En contraste, partidos como PAN y PRI criticaron la reforma al considerar que los ahorros serían mínimos y que podría afectar la autonomía de los municipios y el funcionamiento de las instituciones electorales.
Durante el debate, también se registraron momentos de tensión con intercambios de acusaciones entre diputados, reflejando la polarización en torno a la iniciativa.
El dictamen aún deberá discutirse en lo particular, donde se prevé la presentación de diversas reservas antes de su eventual aprobación definitiva.



