
Israel expulsó a todos los activistas extranjeros detenidos tras interceptar la flotilla humanitaria con destino a Gaza en aguas internacionales. La deportación ocurrió luego de las denuncias de abusos, violencia y humillaciones durante su detención, así como de la presión internacional generada por la difusión de videos donde aparecen los activistas esposados y arrodillados.
Los cerca de 430 tripulantes de unos 50 barcos fueron interceptados por fuerzas israelíes en el Mediterráneo y posteriormente trasladados a Israel, donde permanecieron detenidos en la prisión de Ktziot Prison, según informó la organización Adalah.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí, Oren Marmorstein, aseguró que Israel no permitirá violaciones al bloqueo naval impuesto sobre Gaza. Los activistas fueron trasladados al aeropuerto Ramon para ser expulsados, mientras que ciudadanos egipcios y jordanos fueron enviados a sus respectivos países.
La polémica aumentó después de que el ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben Gvir, difundiera videos de los detenidos esposados y sometidos por fuerzas de seguridad. Las imágenes provocaron críticas de gobiernos europeos como España, Italia e Irlanda, que solicitaron sanciones de la Unión Europea contra el funcionario israelí.
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El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, calificó las imágenes de “inaceptables”, mientras que autoridades italianas consideraron “inadmisible” el trato hacia los activistas.
Algunos de los deportados denunciaron agresiones físicas durante su detención. El periodista italiano Alessandro Mantovani aseguró que fueron golpeados, pateados y trasladados con esposas y cadenas en los pies. Otro activista italiano, Dario Carotenuto, afirmó que fueron apuntados con rifles por las fuerzas israelíes.



