
Irapuato, Gto.- La gravedad en cuanto a la disponibilidad del agua en Guanajuato está en aumento, tanto que algunos sitios del estado ya podrían considerarse con una condición de “bancarrota hídrica”. Así lo explicó la Dra. Gabriela Ana Zanor, adscrita al Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Guanajuato (UG), quien ha estudiado la calidad del agua, la contaminación y las fuentes de aporte en siete de las presas de la entidad.
Anteriormente, se utilizaba el concepto “estrés hídrico”, asociado con la alta demanda de agua frente a una disponibilidad insuficiente. Posteriormente, el término se precisó como “crisis hídrica”, con una visión que subrayaba la relevancia del estudio y el cuidado del agua. Sin embargo, “una crisis implica que existe un problema, pero también la posibilidad de regresar a una situación previa; actualmente, la situación resulta mucho más alarmante”, explicó la profesora.
En enero de 2026, el iraní Kaveh Madani, ganador del Premio Nobel del Agua, planteó una “bancarrota hídrica global”, es decir, un estado posterior a la crisis donde la situación es prácticamente irreversible debido a la enorme demanda de agua, su uso intensivo y los niveles de contaminación existentes.
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“Esto no significa que sea tarde para actuar. Debemos continuar trabajando en la cultura del agua y la educación ambiental, pero con plena conciencia de la gravedad del problema, adoptando estrategias sustentables que aseguren la disponibilidad para las generaciones actuales y futuras”, apuntó la Dra. Zanor.
En municipios como Irapuato, se utiliza una gran cantidad de agua subterránea debido a la agricultura, una de las principales actividades económicas de Guanajuato. Aunque los acuíferos reciben recarga por las lluvias, los cuerpos de agua superficiales son indispensables para garantizar el abasto, tal como las presas, las cuales fueron construidas, entre otras razones, para atender la situación.
Pero la demanda es tan alta que se han agotado los niveles superficiales, requiriendo extraer el recurso de profundidades cada vez mayores, incluso hasta más de 700 metros.

Las presas de Guanajuato
Las presas del estado de Guanajuato tienen usos recreativos, pesqueros, de protección de la vida acuática y, particularmente, agrícolas. Actualmente, estas cumplen con los criterios de calidad requeridos para el riego. Sin embargo, el crecimiento demográfico trae consigo contaminación, deforestación y residuos. Además, el cambio de uso del suelo y la expansión de la frontera agrícola provocan que una gran cantidad de materiales llegue a los cuerpos de agua, provenientes de cuencas, ríos y canales.
Por lo anterior, la investigadora señala que es fundamental realizar monitoreos sistemáticos y continuos, en un periodo prolongado de tiempo, así como mantener actualizados los planes de manejo de áreas naturales protegidas donde se encuentran algunas presas o lagunas del estado, con metas claras y precisas sobre la conservación y los usos de los ecosistemas acuáticos.
A partir de sus investigaciones, la Dra. Zanor indica que las condiciones en la calidad del agua de las presas en Guanajuato varían de acuerdo con factores geológicos, geográficos y humanos.
La presa de La Purísima, cercana a Irapuato, enfrenta la herencia de la actividad minera en la región, pues la extracción de metales, como la plata, estuvo asociada con otros elementos: cobre, plomo, arsénico y zinc. Antes no existían controles ambientales, por lo que muchos residuos quedaron expuestos y continúan liberando metales que llegan a los cuerpos de agua. Los estudios han mostrado que la alta concentración de hierro y arcilla en el sedimento (fango) del lecho de la presa ayuda a retenerlos por procesos de adsorción.
Además, con las temperaturas cálidas de la primavera, se presentan floraciones algales que otorgan al agua el color verdoso y, debido a los procesos de fotosíntesis, se eleva el pH hasta valores muy alcalinos.
Las presas de La Soledad, La Esperanza y de Mata, ubicadas en la ciudad de Guanajuato, son cuerpos de agua pequeños con características particulares: no están sometidas a grandes desarrollos urbanos ni descargas de aguas residuales de origen industrial. Sin embargo, las fuentes de aporte son diferentes.
Particularmente, en La Esperanza, el agua suele adquirir tonalidades anaranjadas o cafés, sobre todo en la temporada de lluvias, debido a las rocas con alto contenido de hierro presentes en el área, por lo que es importante impulsar acciones de reforestación y control de la erosión en las cuencas de drenaje.
En la presa Ignacio Allende, en el municipio de San Miguel de Allende, y en la Laguna de Yuriria, se observa una problemática importante asociada con el lirio acuático. Aunque visualmente resulta atractivo por sus flores violetas, se trata de una maleza que genera grandes cantidades de biomasa, materia orgánica que se acumula y se descompone en el fondo, provocando procesos que reducen el oxígeno disponible en el agua para la vida de los peces y otros organismos.
El crecimiento del lirio también está motivado por la presencia de nitrógeno y fósforo provenientes de actividades humanas, especialmente de las descargas domésticas y el uso de fertilizantes agrícolas. Dichos cuerpos de agua presentan una alta turbiedad y sólidos totales disueltos, asociada con las escorrentías difusas que provienen de las áreas de captación.
En las investigaciones sobre la Laguna de Yuriria, también se encontró un aumento de sales que podría causar una mineralización progresiva del cuerpo de agua, por lo cual es necesario realizar un monitoreo permanente y control de las descargas de los afluentes, así como promover el uso de agroquímicos de forma controlada, mediante buenas prácticas agrícolas, para evitar que los residuos tóxicos lleguen.
Aprovechamiento equilibrado
Desde 2024, la Dra. Zanor enfoca su estudio a la presa Solís, en el municipio de Acámbaro, la cual es la más grande del estado. La relevancia de esta investigación aumenta debido al plan de construcción del Acueducto Solís-León, que pretende abastecer de agua a este y otros municipios con una condición imperiosa en cuanto a la disponibilidad del recurso hídrico, aunque esto implicaría más procesos de tratamiento y purificación que garanticen la calidad del agua para el uso humano.
En esta presa, desembocan el río Lerma y el río Tigre, además de estar rodeada por numerosas comunidades y extensas zonas agrícolas dedicadas al cultivo de maíz, trigo y sorgo, por lo que las escorrentías del campo terminan aportándole nutrientes y otros contaminantes. Cabe señalar que el río Lerma, previamente, también recorre un gran número de poblaciones, zonas industriales y agrícolas a lo largo de su extenso cauce.
Hasta el momento, los estudios en la presa Solís muestran concentraciones elevadas de nitrógeno y fósforo asociadas a la actividad agrícola, de manera similar a lo observado en la Laguna de Yuriria y la presa Ignacio Allende, cuyos episodios varían hasta condiciones hipereutróficas (enriquecimiento excesivo o extremo de nutrientes).
“Una de las estrategias de abastecimiento más importantes es controlar y optimizar el uso del agua, particularmente en la agricultura mediante la tecnificación del riego, lo que permitiría un aprovechamiento eficiente al ahorrar grandes volúmenes, los cuales podrían destinarse al abastecimiento de otras poblaciones en riesgo. El gran reto consiste en equilibrar las necesidades. Por un lado, la agricultura requiere agua para garantizar la producción de alimentos y sostener la actividad económica regional; por otro, el acceso al agua es un derecho humano que debe garantizarse para toda la población”, comentó la Dra. Gabriela Zanor.
Una responsabilidad compartida
“Considero fundamental seguir abordando los temas ambientales desde la educación y la investigación. Debemos pensar no solo en las necesidades presentes, sino en las generaciones futuras y en el mundo que heredaremos. Esta es una responsabilidad compartida y todos podemos contribuir mediante pequeñas acciones que, en conjunto, generen cambios significativos”, expresó la catedrática.
En ese sentido, uno de los proyectos más importantes en su trayectoria corresponde a la Laguna de Yuriria, donde el núcleo de sedimento extraído y analizado también ha fungido como un archivo histórico sobre la evolución ambiental del sitio, permitiendo confirmar que, originalmente, este cuerpo de agua fue un pantano transformado en laguna debido la introducción de agua del río Lerma a través de un canal durante la época colonial.
En colaboración con el Gobierno Municipal de Yuriria y especialistas en arte, ahora se proyecta compartir dicho conocimiento mediante una exposición museográfica que permita a sus habitantes y visitantes conocer el valor ambiental, histórico y cultural de la laguna, fomentando la educación ambiental, el turismo y la revaloración del patrimonio natural e histórico de la región.
“Es fundamental fortalecer la educación ambiental para comprender los problemas que observamos diariamente y construir un futuro más sostenible. Invito, especialmente a los niños y a los jóvenes, a involucrarse en estos proyectos y participar en la construcción de una sociedad más consciente y comprometida con el cuidado del agua y el medio ambiente”, finalizó la profesora universitaria.
Encuentra tu camino en la UG
Actualmente, la Dra. Gabriela Ana Zanor coordina la Licenciatura en Ingeniería Ambiental, ofertada en la División de Ciencias de la Vida, en la sede Irapuato de la UG. Es posible consultar el plan de estudios y el perfil de egreso en el siguiente enlace: Ingeniería Ambiental.



