
Las remesas enviadas a México registraron un retroceso del 2.96% interanual en el acumulado de enero a mayo de 2025, interrumpiendo una tendencia de crecimiento que se mantenía desde 2012. De acuerdo con el último reporte del Banco de México (Banxico), el país captó 24 mil 375 millones de dólares, frente a los 25 mil 119 millones del mismo periodo en 2024.
La disminución en los envíos de dinero desde el extranjero coincide con un contexto adverso en Estados Unidos, donde la política migratoria se ha endurecido desde el regreso de Donald Trump a la presidencia en enero de este año. A esto se suma una propuesta legislativa que busca establecer un impuesto del 1% a las remesas, lo que ha generado preocupación entre millones de migrantes mexicanos.
Durante mayo de 2025, el retroceso fue aún más marcado: 5 mil 360 millones de dólares, una caída del 4.6% en comparación con el mismo mes del año pasado. Este descenso mensual agrava el panorama y sugiere un cambio estructural en la dinámica de envíos, tras años de crecimiento sostenido.

En términos individuales, el envío promedio de remesas también bajó un 0.91%, al pasar de 387 dólares a 384 dólares por transacción en los primeros cinco meses del año. Este dato revela una afectación directa en la economía de las familias receptoras, muchas de las cuales dependen de este ingreso para cubrir necesidades básicas.
Las remesas representan casi el 4% del PIB de México, y su relevancia ha ido en aumento durante la última década. El país cerró 2024 con un récord histórico de 64 mil 745 millones de dólares, posicionándose como el segundo mayor receptor de remesas en el mundo, solo detrás de India. Sin embargo, en marzo de 2024 terminó una racha de 46 meses consecutivos de crecimiento interanual, lo que ya anticipaba un cambio de tendencia.
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Actualmente, se estima que los mexicanos representan casi la mitad de los 11 millones de indocumentados en Estados Unidos, lo que los vuelve particularmente vulnerables a decisiones políticas como deportaciones masivas o restricciones bancarias para el envío de dinero.
El descenso en las remesas no solo refleja un entorno internacional hostil, sino también una advertencia para la economía mexicana, que debe prepararse ante una posible disminución sostenida en este flujo de recursos, clave para millones de hogares.




