
GUANAJUATO, Gto.— La alcaldesa de Guanajuato capital, Samantha Smith repitió durante 2026 el polémico esquema comercial del Festival de Día de Muertos, aunque ahora intervino otra empresa privada.
En 2025, la favorecida fue Construcciones Nacionales Fincamex quien recibió depósitos de comerciantes participantes.
Este año, le tocó a la empresa Custom Bajío quien asumió operaciones relacionadas con los espacios comerciales del tradicional festival capitalino.
La investigación de El Otro Enfoque identifica coincidencias entre ambos ejercicios: particulares reciben pagos por espacios comerciales, mientras el Ayuntamiento no obtiene ingresos directos.
El mecanismo despierta cuestionamientos sobre los criterios municipales para permitir que empresas privadas administren recursos provenientes del aprovechamiento comercial de espacios públicos capitalinos.
Durante 2025, comerciantes realizaron depósitos a cuentas de Fincamex, según comprobantes bancarios que forman parte de la investigación periodística de El Otro Enfoque.
Este medio también cuenta con documentación constitutiva de aquella empresa, cuyo notario fue José Luis Vega Castillo.
Además también se cuenta con testimonios que permiten reconstruir las operaciones comerciales del festival del año pasado.
Para 2026, Custom Bajío apareció como supuesto responsable del mobiliario comercial del Túnel de Tradición, con cobros que alcanzaron 6 mil 500 pesos por espacio.
La coincidencia resulta relevante porque ambas empresas participaron en ejercicios consecutivos del mismo festival del día de muertos, bajo la administración municipal encabezada por la propia Samantha Smith.
El negocio potencial resulta considerable. Con aproximadamente 300 comerciantes y una cuota hipotética de 6 mil 500 pesos, la recaudación alcanzaría los 1.95 millones.
Sin embargo, esa cantidad representa únicamente una estimación, pues existen espacios pequeños con tarifas inferiores y establecimientos mayores que podrían cubrir cuotas distintas, como por ejemplo Real de Catorce que tienen un stand mucho más grande.
Entre los negocios participantes destacan establecimientos con instalaciones amplias, cuyos espacios comerciales superan las dimensiones habituales de los puestos pequeños del tradicional corredor turístico.
Por ello, determinar la recaudación real exige conocer los contratos, las tarifas individuales, los depósitos y el número definitivo de comerciantes participantes en cada edición.
El punto central tampoco cambia: el Municipio facilita el desarrollo comercial del festival, pero no registra ingresos directos por estos conceptos, según información disponible.
Es decir, el negocio de los espacios “vendidos” a los comerciantes no fueron para el municipio, sino para las empresas privadas.
La administración municipal justificó mediante un comunicado la participación empresarial con argumentos relacionados con la imagen y presentación del festival durante la edición de 2026.
No obstante, esa explicación abre nuevas preguntas sobre los criterios que justificaron la intervención de Fincamex durante 2025 y las condiciones comerciales de entonces.
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También falta esclarecer si existieron licitaciones, convenios, autorizaciones administrativas o procedimientos de selección que expliquen formalmente la participación de ambas compañías en cada edición.
Los testimonios de comerciantes y los comprobantes bancarios de 2025 aportan elementos documentales para examinar el destino de los recursos privados de aquel festival.
En ambos años, el esquema permitió que particulares recibieran pagos asociados al festival, mientras persisten interrogantes sobre las contraprestaciones obtenidas por el gobierno municipal.
La diferencia principal radica en las empresas participantes: Fincamex durante 2025 y Custom Bajío durante 2026, según los antecedentes reunidos para esta investigación periodística.




