
El morenismo de Silao viajó a Celaya para celebrar el segundo aniversario del triunfo presidencial de Claudia Sheinbaum, pero también exhibió sus miserias.
Porque en política, los eventos masivos sirven para aplaudir discursos, tomarse fotografías y, sobre todo, medir quién tiene estructura y quién presume fantasmas.
De entrada, quien se vio mejor organizado fue César Arreguín, regidor que llevó alrededor de 200 personas, con torta y naranjas incluidas.
El detalle de las naranjas no resulta menor, porque en esos acarreos patrióticos siempre conviene prevenir desmayos, hambre, calor y decepciones políticas.
Mientras algunos llegaron con operación, logística y gente, otros apenas pudieron completar la postal triste del autobús medio vacío y entusiasmo prestado.
Ahí entran Carlos García y compañía, léase Cecilia Rodríguez y Mario López Remus, quienes no juntaron ni un camión completo para Celaya.
Y para rematar la escena, tampoco llevaron agua para sus invitados, como si la militancia se alimentara únicamente de discursos, promesas y saliva.
La austeridad republicana, al parecer, llegó al extremo de mandar simpatizantes sin hidratación, pero con suficiente paciencia para soportar el viaje político.
Quien también dio nota fue Ricardo Oseguera, conocido en los pasillos como el señor de la basura, por razones que muchos entienden.
Oseguera llegó tarde, pero llegó con estilo gandalla, acompañado de su ahijado Salvador Tovar, a quien paseó entre la cúpula morenista.
Lo puso a posar con la crema y nata guinda, como si una fotografía pudiera borrar historias, inconformidades y viejos expedientes políticos.
La duda queda sobre la mesa: ¿quién le hace más daño a quién, Ricardo a Chava, o Chava a Ricardo?
Ricardo carga la fama de haber impuesto a NKN en el municipio durante el periodo de su exprotegido, Carlos García, con costos visibles.
Chava Tovar tampoco llega limpio al baile, pues arrastra el rechazo panista y el desencanto ciudadano frente a sus promesas huecas.
El todavía diputado “independiente”, cada vez más morenista, parece buscar nueva casa política, aunque algunos vecinos todavía esperen resultados concretos.
Lo cierto es que el acarreo morenista mostró el músculo interno de Silao, y ese músculo no apareció donde muchos esperaban.
No lo pierda de vista
Aunque algunos menosprecien al regidor, César Arreguín, hoy deben de considerarlo aún más, pues aparece más movido, más crítico y más activo frente al interior de morena y frente a la administración de Melanie Murillo.
Por cierto, Ernesto Millán ya no toca nada contra la alcaldesa de Silao.
Quizá encontró prudencia política, buen arreglo o simplemente le apagaron el micrófono.
Solo él sabe…


